viernes, 12 de diciembre de 2014

SANTA LUCÍA

Fiesta: 13 de diciembre



Lucía vivió en los primeros siglos del cristianismo, en la época de las peores persecuciones a los cristianos.
Pertenecía a una adinerada familia de Siracusa. La madre, Eutiquia, cuando quedó viuda, quería hacer casar a la hija con un joven paisano. Lucía, que había hecho voto de virginidad por amor a Cristo, logró que se aplazara la boda, entre otras cosas porque su madre se había enfermado gravemente. Devota de santa Águeda, la mártir de Catania, que había vivido medio siglo antes, Lucía quiso llevar a su madre enferma a la tumba de la santa. De esa peregrinación la madre regresó completamente curada y por eso le permitió a la hija seguir el camino que deseaba, permitiéndole dar a los pobres de la ciudad su rica dote.
El novio rechazado se vengó acusando a Lucía ante el procónsul Pascasio por ser ella cristiana. El procónsul la amenazó de ser llevada a un prostíbulo para que saliera contaminada. Cuando quisieron llevarla, el cuerpo de Lucía se puso tan pesado que más de diez hombres no lograron moverla ni un palmo. Entonces un golpe de espada hirió a Lucía, fue decapitada, pero aun con la garganta cortada la joven siguió exhortando a los fieles para que antepusieran los deberes para con Dios a los de las criaturas.
La tradición cuenta que ella misma pidió que le quitaran sus bellísimos ojos para que su prometido dejara de perseguirla.

domingo, 30 de noviembre de 2014

NUESTRA SEÑORA DE LOS MILAGROS DE CAACUPÉ

Patrona de Paraguay
Fiesta: 8 de diciembre



Alrededor del año 1600 un aborigen Guaraní convertido al cristianismo escapaba de un grupo de aborígenes de otra tribu que lo perseguían.
Al verse desesperado, se escondió detrás de un gran árbol y se encomendó a la Virgen, prometiéndole que si lo salvaba de esa situación le haría con la madera de aquél gran árbol una imagen para su veneración.
Así fue. El grupo de aborígenes que lo acechaban no pudo encontrarlo y se alejaron del lugar. Cuando se encontró fuera de peligro cumplió con su promesa, y la misma imagen de la Virgen que esculpió aquel Guaraní es la que se venera hoy como Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé, en su Santuario de Paraguay.
Es la patrona de Paraguay.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

BEATO SANTIAGO ALBERIONE

Fiesta: 26 noviembre



Santiago Alberione nació en San Lorenzo di Fossano (Italia) el 4 de abril de 1884. Hijo de una familia de campesinos trabajadores. Él mismo relató, en el libro Abundantes Divitae, que a los seis años de edad sintió el llamado a ser sacerdote. Todo sus esfuerzos, sus estudios y hasta los tiempos de descanso apuntaron hacia esta meta. Hasta que en el año 1896 entró al seminario, y en 1907 se ordenó sacerdote.
En la noche que va del 31 de diciembre de 1900 al 1 de enero de 1901, todavía siendo seminarista, recibió con mayor claridad el llamado a un mayor compromiso. Fue en la adoración al Santísimo, donde la voz del Maestro se convirtió en luz y alimento para su misión: "Vengan a mi todos".
Con ese llamado en el corazón, y cautivado por la persona y los escritos de san Pablo, en 1914 comenzó las fundaciones. La primera fue una congregación religiosa masculina “Sociedad de San Pablo”, cuya misión apostólica es el anuncio del Evangelio con los medios de comunicación social. En un periodo que va desde 1914 hasta 1960, Alberione fundó las cinco congregaciones religiosas, los cuatro Institutos agregados y la Unión de Cooperadores que hoy forman la gran Familia Paulina. Una Familia que vive para dar y anunciar a Jesús Maestro y Pastor, Camino, Verdad y Vida.
Alberione participó del Concilio Vaticano II, en especial en lo concerniente a la evangelización con los medios de comunicación social. El 28 de junio de 1969, el papa Pablo VI, en una audiencia en que recibió a Santiago Alberione, lo describió así: “Mírenlo ahí humilde, silencioso, incansable, recogido en sus pensamientos, que van de la oración a las obras, siempre atento a interpretar los signos de los tiempos. El padre Alberione ha dado a la Iglesia nuevos instrumentos para expresarse, nuevos medios para dar vigor y amplitud a su apostolado.”
Santiago Alberione falleció el 26 de noviembre de 1971. En el año 2002 la Santa Sede lo declaró patrono de Internet y el 27 de abril de 2003 el papa Juan Pablo II lo declaró Beato.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

ADVIENTO - CICLO B




El tiempo de Adviento prepara a la Iglesia para conmemorar la venida histórica de Jesús, el Redentor en Navidad. Todos los años el Adviento comienza el domingo más próximo al 30 de noviembre y se extiende durante cuatro semanas; la última semana se interrumpe ante la celebración de la Navidad el 25 de diciembre. Es un tiempo de conversión y preparación, pero también de alegría y esperanza. En los primeros días se nos invita a vivir vigilantes y preparados, y luego se nos invita a adentrarnos en los acontecimientos históricos que rodearon el nacimiento de Jesús, como la visita de María a Isabel, o el nacimiento de Juan Bautista.

Lecturas para los cuatro domingos de Adviento del CICLO B:

1º Domingo de adviento: Mc 13, 33-37
«Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el momento. Será como un hombre que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al portero que permanezca en vela. Estén prevenidos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana. No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos. Y esto que les digo a ustedes, lo digo a todos: ¡Estén prevenidos!».

2º Domingo de adviento: Mc 1, 1-8
Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios. Como está escrito en el libro del profeta Isaías: Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino. Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos, así se presentó Juan el Bautista en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. Toda la gente de Judea y todos los habitantes de Jerusalén acudían a él, y se hacían bautizar en las aguas del Jordán, confesando sus pecados.
Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo: «Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo».

3º Domingo de adviento: Jn 1, 6-8. 19-28
Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino el testigo de la luz.
Este es el testimonio que dio Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén, para preguntarle: «¿Quién eres tú?». Él confesó y no lo ocultó, sino que dijo claramente: «Yo no soy el Mesías». «¿Quién eres, entonces?», le preguntaron: «¿Eres Elías?». Juan dijo: «No». «¿Eres el Profeta?». «Tampoco», respondió. Ellos insistieron: «¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?».  Y él les dijo: «Yo soy una voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías».
Algunos de los enviados eran fariseos, y volvieron a preguntarle: «¿Por qué bautizas, entonces, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?». Juan respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay alguien al que ustedes no conocen: él viene después de mí, y yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia». Todo esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba.

4º Domingo de adviento: Lc 1, 26-38En el sexto mes, el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo». Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin». María dijo al Ángel: «¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?». El Ángel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios». María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho». Y el Ángel se alejó.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

VIRGEN DESATANUDOS

MARÍA, LA QUE DESATA LOS NUDOS
Fiesta: 8 de diciembre


La devoción y la advocación de María la que “desata los nudos”, proviene de una hermosa pintura en la que se representa a la Virgen María (Inmaculada Concepción) desatando los nudos de una cinta. El cuadro fue pintado por el artista alemán Johann Georg Melchior Schmidtner, alrededor del año 1700. El cuadro original se encuentra en la iglesia “San Pedro am Perlach”, de Augsburgo, Alemania. En la pintura puede verse a la Virgen María rodeada de ángeles pequeños, protegida por la luz del Espíritu Santo. La Virgen se encuentra de pie pisando la cabeza de la serpiente. Un ángel a su izquierda le alcanza las cintas anudadas y otro ángel a su derecha recoge las cintas estiradas. Esta imagen tiene una clara referencia a los problemas humanos que atascan la relación amorosa entre Dios padre y las personas y  la intervención maternal de María. Así está plasmado en un antiguo escrito de san Ireneo: "el nudo de la desobediencia de Eva fue desatado por la obediencia de María".

miércoles, 5 de noviembre de 2014

SAN ALBERTO MAGNO

Fiesta: 15 noviembre























San Alberto Magno nació en Lauingen, Baviera, a inicios del siglo XIII. A los 16 años se trasladó a Padua para cursar sus estudios universitarios. Fue allí donde conoció al superior general de los dominicos que lo encauzó hacia la vida religiosa.
En el año 1229, vistió el hábito de los frailes predicadores (dominicos) y fue enviado a Colonia, en donde se encontraba la escuela más importante de la Orden. Enseñó en Hildesheim, Friburgo, Ratisbona, Estrasburgo, Colonia y París. Era tal la concurrencia de alumnos a sus clases, que se vio obligado a enseñar en la plaza pública.
Fue elegido superior provincial de Alemania, entonces abandonó la cátedra de París para estar constantemente presente entre las comunidades que se le habían confiado. Recorría a pie las regiones alemanas. Posteriormente fue nombrado obispo de Ratisbona y a pesar de su elevada dignidad, supo dar ejemplo de un total desapego de los bienes terrenos.
Posteriormente solicitó la renuncia a su alto cargo, y regresó a la vida común del convento y a la enseñanza en la universidad de Colonia. Murió en Colonia el 15 de noviembre de 1280.

viernes, 31 de octubre de 2014

PARÁBOLA DEL PADRE MISERICORDIOSO o DEL HIJO PRÓDIGO – PARTE 3



Parábola del Padre Misericordioso o del Hijo Pródigo (Lc 15, 11-32)

«Jesús dijo también: ‘Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte de herencia que me corresponde”. Y el padre les repartió sus bienes. Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa. Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. Él hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Entonces recapacitó y dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre! Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros”. Entonces partió y volvió a la casa de su padre.
Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. El joven le dijo: “Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo”. Pero el padre dijo a sus servidores: “Traigan en seguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado”. Y comenzó la fiesta.

El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó qué significaba eso. Él le respondió: “Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo”. Él se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara, pero él le respondió: “Hace tantos años que te sirvo, sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!”. Pero el padre le dijo: “Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”’.»

PARÁBOLA DEL PADRE MISERICORDIOSO o DEL HIJO PRÓDIGO – PARTE 2



Parábola del Padre Misericordioso o del Hijo Pródigo (Lc 15, 11-32)

«Jesús dijo también: ‘Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte de herencia que me corresponde”. Y el padre les repartió sus bienes. Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa. Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. Él hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Entonces recapacitó y dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre! Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros”. Entonces partió y volvió a la casa de su padre.
Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. El joven le dijo: “Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo”. Pero el padre dijo a sus servidores: “Traigan en seguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado”. Y comenzó la fiesta.

El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó qué significaba eso. Él le respondió: “Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo”. Él se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara, pero él le respondió: “Hace tantos años que te sirvo, sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!”. Pero el padre le dijo: “Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”’.»

PARÁBOLA DEL PADRE MISERICORDIOSO o DEL HIJO PRÓDIGO - PARTE 1




Parábola del Padre Misericordioso o del Hijo Pródigo (Lc 15, 11-32)

«Jesús dijo también: ‘Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte de herencia que me corresponde”. Y el padre les repartió sus bienes. Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa. Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. Él hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Entonces recapacitó y dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre! Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros”. Entonces partió y volvió a la casa de su padre.
Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. El joven le dijo: “Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo”. Pero el padre dijo a sus servidores: “Traigan en seguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado”. Y comenzó la fiesta.
El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó qué significaba eso. Él le respondió: “Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo”. Él se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara, pero él le respondió: “Hace tantos años que te sirvo, sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!”. Pero el padre le dijo: “Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”’.»

lunes, 20 de octubre de 2014

BEATO TIMOTEO GIACCARDO

Fiesta: 19 octubre


El beato Timoteo Giaccardo nació en Narzole, Italia, el 13 de junio de 1896. Siendo aún muy joven se encontró con el padre Santiago Alberione y entró en el seminario de Alba.

Sensible a las necesidades de los tiempos y abierto a los nuevos medios de evangelización, en 1917 con el consentimiento de su obispo, pasó del Seminario a la naciente Sociedad San Pablo (fundada por el padre Alberione), que tiene como carisma la evangelización con los medios de comunicación social.

Fue el primer sacerdote paulino, ordenado el 19 de octubre de 1919. En enero de 1926 fue enviado a Roma para dar inicio a la primera casa filial de la Congregación.

En 1936 regresó a Alba como superior de la Casa Madre. Fue Vicario general de la Sociedad San Pablo desde 1946, colaborador fidelísimo del fundador, se prodigó sin descanso a favor de las demás congregaciones fundadas por Alberione (la "Familia Paulina").

Ofreció su vida para que se reconociera en la Iglesia la congregación de las Pías Discípulas del Divino Maestro (congregación también perteneciente a la Familia Paulina). Murió en Roma el 24 de enero de 1948.

EI  22 de octubre de 1989 fue proclamado beato por el papa Juan Pablo II.